San Juan de la Cruz y la misericordia

Teresa, de la rueca a la pluma


santo

María del Puerto Alonso, ocd

Nuestro hermano y padre Juan de la Cruz tuvo una infancia muy difícil. Conoció la orfandad, el hambre, la mendicidad, el ser aprendiz de diversos oficios sin lograr identificarse con ninguno… Un fraile hermano nuestro nos dijo en más de una ocasión que tenía todos los boletos para ser el “patrono de los amargados”. Sin embargo, los testimonios de sus procesos de beatificación y canonización insisten en que era un hombre afable y alegre. Un hombre convencido de la misericordia de Dios en su vida y en la historia de la humanidad.

San Juan no dudaba en llamar a Dios “Padre de misericordias”. Y en la conocida “Oración del alma enamorada” comienza diciendo: “¡Señor Dios, amado mío! Si todavía te acuerdas de mis pecados para no hacer lo que te ando pidiendo, haz en ellos, Dios mío, tu voluntad, que es lo que yo más…

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